Back to Routine

En 2020, durante la pandemia, realicé este minijuego para la gamejam Ludum Dare 47. A pesar de lo simple que es, me resultó muy divertido ver que había sido tan bien acogido por los demás participantes.

La ficha del juego en la web de ludum dare. Aquí podéis jugar a «Back to Routine«. Es hmtl5 pero también es mobile friendly, quizás la plataforma más compatible para el móvil sea itch.io.

Lo más divertido fue que tuviera una review tan elaborada en Youtube:

Review de Back To Routine

Para ponerle la guinda, el micro-juego tuvo el honor de recibir una reseña de Pere March que puedes leer a continuación:

Círculo de Estrés

A menudo el horror y sus múltiples encarnaciones empiezan con el sonar irritante del despertador y una taza de café. «Back to Routine» es un videojuego de terror. No es un survival horror, tampoco utiliza los resortes estéticos de los juegos pensados para tensar al jugador. Su armazón es opresivo, por circular y determinista: sólo hay dos escapatorias, esencialmente equivalentes, la muerte por estrés, o bien, por coma etílico. Toda una declaración de intenciones en lacónica armonía con el ateísmo científico.

Pese a la eficacia con la que el juego se expresa sin necesidad de estructura narrativa, el punto clave se encuentra en la forma que opera cada espacio con un reduccionismo falsamente simpático. El hogar, la oficina y el bar coexisten sibilinamente en un marco triangular que parece en sí mismo un breve esquema de la vida capitalista, como si fuesen pequeños retazos abstractos de no-lugar; en términos del antropólogo y etnólogo Marc Augé, un «lugar» cuyo espacio físico o simbólico subvertido a causa de los efectos de la superabundancia de eventos, presentados aquí con una dirección artística propia del videojuego clásico: sus estancias mezclan lo cotidiano y lo ocioso; el tono verde nostálgico de la primera pantalla de Game Boy (acentuado también en el sonido) —los objetos, pixelados y asimétricos como un dibujo extraído bajo las coordenadas del mítico microprocesador Z80, subrayando una pulsión inconsciente de tintes existencialistas: estamos tranquilos en un lugar al que no queremos pertenecer —con la incertidumbre de continuar, pero imposibilitados por pura enajenación para escapar de la jaula viciada de la cotidianidad.

Pere March

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